Estrés y cerebro. Situaciones estresantes y capacidad de adaptación. Homeostasis vs alostasis. – CENTRO PSICOMÉDICO VALFER.

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Estrés y cerebro. Situaciones estresantes y capacidad de adaptación. Homeostasis vs alostasis.

Estrés y cerebro. Situaciones estresantes y capacidad de adaptación. Homeostasis vs alostasis.

Esta metáfora puede servirnos para comprender la naturaleza del proceso donde la carga alostática es la carga adaptativa a los desafíos estresantes tanto físicos como psicológicos. Además diremos que nuestro cerebro recibe información del cuerpo y del entorno en el que nos encontramos, procesando los datos de origen interno y externo para controlar y coordinar las respuestas fisiológicas y conductuales que nos permitan ajustar los desequilibrios producidos por cambios internos o externos. Estos ajustes promueven la adaptación. Los principales sistemas biológicos que promueven dicha adaptación son: el endocrino, el sistema nervioso autónomo, el intestinal, el inmunitario, el renal, etc. Las acciones de estos sistemas se encuentran moduladas por factores genéticos, por la experiencia previa acaecida en periodos críticos del desarrollo, por la historia anterior de la persona y por el estado psicológico y cognitivo actual. Las respuestas alostáticas más comunes comprometen al sistema nervioso simpático (parte del sistema nervioso autónomo) y al sistema neuroendocrino, liberando catecolaminas (adrenalina, noradrenalina, y dopamina), y cortisol respectivamente. La posterior inactivación hace que estos mecanismos adaptativos vuelvan a sus respectivos niveles basales. Por lo tanto, la alostasis y la carga alostática son un especie de eslabón para la protección y la supervivencia al estrés agudo, y sirven para llamarnos la atención sobre las consecuencias adversas que pueden surgir si persiste el estrés agudo y se convierte en crónico. Así, si la inactivación alostática es ineficiente, se producirá una exposición excesiva a las hormonas del estrés durante un prolongado periodo de tiempo. Si la respuesta alostática al estrés es activada repetidamente, o si no se puede desactivar de forma adecuada al final de un hecho estresante, esta se vuelve casi tan nociva como los propios agentes estresantes, con lo que la respuesta fisiológica mantenida, provocará síntomas físicos como: frecuentes dolores de cabeza, tensión y dolor en los músculos (cuello, espalda y pecho), molestias en el pecho, fatiga frecuente, elevada temperatura corporal (manifestada como una fiebre), desórdenes estomacales e intestinales, insomnio, pesadillas, sequedad en la boca y garganta. Un amplio porcentaje de las enfermedades asociadas al estrés son trastornos derivados de una excesiva y prolongada respuesta al estrés, sin la posibilidad de desactivar los procesos alostáticos. Si no se puede desactivar la respuesta al estrés puede llevarnos a problemas de salud ya que se afecta el sistema inmunitario, e incluso llevarnos a problemas de salud más serios. Así, investigadores como Segerstrom Miller (2004) consideran que el Sistema inmunológico es, precisamente, el principal mediador en la relación estrés-enfermedadPor tanto, estar sometido a situaciones de estrés, de tensión emocional y física durante periodos de tiempo prolongado, puede debilitar de tal forma las defensas del sistema inmunológico que hace que la persona sea más vulnerable a padecer enfermedades físicas y/o psicológicas, que pueden llegar a ser graves.

Los agentes estresantes psicológicos y sociales crónicos, son un invento relativamente reciente del ser humano ya que se experimentan emociones intensas. Podemos decir que el cerebro es un órgano clave en la respuesta al estrés (en tanto que la regula); pero esta respuesta de estrés puede modularse por un conjunto de variables cognitivas y personales de los sujetos, por ello, la respuesta alostática de un ser humano ante un factor estresante no es siempre la misma. De esta forma, Kirschbaum sugiere que existen diferentes fuentes que explican esta variabilidad como: la personalidad, el género, la genética, el estilo de vida,  los patrones biológicos de respuesta, etc.

Después de lo dicho, podemos decir que existen diferencias entre situaciones como las de muchas personas que se estresan debido a la crisis (pago de hipoteca, estabilidad laboral, hijos, etc) y la de los gladiadores cuando salían a la arena con respecto a los procesos de adaptación, ya que en el caso de la crisis, la respuesta al estrés es a largo plazo y no es adaptativa para los sujetos, activándose un conjunto de respuestas fisiológicas que han evolucionado no para responder de forma sostenida a presiones psicológicas y sociales, si no para responder a emergencias agudas físicas. En el caso de los gladiadores podemos decir que la respuesta es adaptativa, activándose un conjunto de respuestas fisiológicas diseñadas y ajustadas para enfrentarse a una emergencia física corta como la lucha a vida o muerte en la arena del coliseo. En esta situación estresante, todos aquellos procesos que supongan un gasto de energía innecesaria se suprimen (por ello su digestión queda paralizada) en aras de que la energía se movilice de forma rápida desde las localizaciones donde se encuentra almacenada, para que sus músculos tengan la energía necesaria rápidamente. Además en los gladiadores, aumenta la tasa respiratoria, se aceleran los latidos, y para poder transportar más oxigeno y nutrientes de forma rápida, aumenta la presión sanguínea. Sin olvidar que en el gladiador los sentidos se agudizan para mejorar la atención y la capacidad para almacenar información y de igual manera la percepción del dolor queda reducida notablemente.

No obstante y siguiendo a Kirschbaum en relación al caso de las personas estresadas por la crisis, diremos que el modo de respuesta que se elija definirá si el sujeto luchará para intentar superar la situación de estrés; o bien si se rendirá ante ésta. El patrón general que define porqué se elige un patrón u otro depende, de un conjunto de variables cognitivas y personales de los sujetos y de sus patrones de confrontación. Si se lucha, el comportamiento se caracteriza por una respuesta alostática activa y de carácter agudo ante el factor estresante. Una respuesta en la cual existe un predominio de la actividad del sistema nervioso simpático. En consecuencia se han observado aumentos en la secreción de adrenalina, noradrenalina, beta-endorfina, prolactina, renina, y oxitocina. Si no se lucha, el comportamiento se caracterizará por una respuesta alostática pasiva y crónica ante el factor estresante, en la cual existirá un predominio de la actividad cortico suprarrenal; ya que se han observado en varios estudios aumentos en la secreción de ACTH, cortisol, e insulina, así como disminuciones en la secreción de gonadotropinas y otras hormonas.

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