El fenómeno de la adicción y las teorías de Wise-Bozarth y de Robinson-Berridge. – CENTRO PSICOMÉDICO VALFER.

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El fenómeno de la adicción y las teorías de Wise-Bozarth y de Robinson-Berridge.

Se han elaborado bastantes teorías de la adicción, como la de Koob y Le Moal (refuerzo negativo) o del espiral adictivo en las que se explican que los individuos consumen para evitar los síntomas de la abstinencia; aunque en la actualidad se sabe que el intento de evitar el síndrome de abstinencia, no explica la adicción, ya que éste desaparece como máximo en dos semanas.

En cuanto a las teorías de Wise y Bozarth y de Robinson y Berridge, se puede decir en relación a la primera, que en el siglo pasado y concretamente durante los años ochenta, la gran mayoría de teorías (y concretamente la de Wise y Bozarth), basaban la adicción en el reforzamiento positivo, creyendo que los individuos que consumían drogas lo hacían por el placer de consumirlas (propiedades hedónicas), o lo que es lo mismo, lo hacían por sus propiedades gratificantes. En relación a esta teoría, parece claro, que al principio el consumo de sustancias adictivas viene marcado por su capacidad de producción de placer (como se puede observar en la cocaína, ya que produce una sensación de euforia.); no obstante, muchísimos datos, demuestran, que los efectos placenteros de las drogas desarrollan tolerancia con el consumo repetitivo, lo que viene a significar, que el placer no puede explicar el uso continuado de la droga, ya que disminuye con el tiempo por el efecto de la propia tolerancia (que es la disminución del efecto de una determinada dosis de una droga con el progresivo consumo; así como la necesidad de aumentar dicha dosis para conseguir un efecto estable de la propia droga); sin olvidar que el placer que produce la droga disminuye por diversos tipos de complicaciones.

En cuanto a la teoría de Robinson y Berridge, conocida también como “teoría de la sensibilización (en farmacología, se utiliza este término, para expresar el aumento del efecto de una droga tras su administración repetida) del incentivo”. Como explican Stewart y Vezina (1988), según esta teoría que originalmente se publicó en 1993, la capacidad de las drogas de reinstaurar una conducta que se asocie a su consumo, está de forma directamente relacionada con la habilidad de la propia droga de provocar una sensibilización neuroquímica y compartimental. La teoría de Robinson y Berridge expone, que en las primeras etapas del consumo de la droga, en donde el consumo es esporádico y en donde todavía no se puede mencionar que exista adicción, la emoción que predomina es el placer por consumir la sustancia, pero cuando la adicción se consolida, la emoción que predomina en el sujeto es la urgencia y la necesidad de consumir dicha droga o craving (se denomina craving cuando en ausencia de la droga el adicto, manifiesta un deseo o ansia por reexperimentar los efectos de la droga). Esta teoría, separa en dos conceptos la asociación entre el valor del incentivo de la droga o wanting y el efecto hedónico o liking. Parece que los adictos a una sustancia explican que usarla continuamente, es un intento de experimentar el placer que se obtiene (liking) en los primeros consumos (aunque sabemos que no se consigue debido a la tolerancia); por ello, a medida que el tiempo pasa, el sujeto que abusa de una sustancia experimenta un deseo creciente y no controlable de consumir dicha droga, y este deseo o craving se va experimentando más, cuando se hacen esfuerzos por no consumir, y es en el momento en el que el deseo de consumir empieza a ser intenso, cuando empieza a aparecer el trastorno adictivo. Así, cualquier estímulo, como un amigo o un lugar cotidiano hacen que aparezca el deseo de consumir y por ello se puede decir, como explican Robinson y Berridge (2001) que el adicto se ha sensibilizado a la propia droga y a los estímulos que la recuerdan. Por tanto, para estos autores, lo más importante en la adicción es la sensibilización del craving o deseo creciente y no controlable por tomar la droga (wanting) y no el placer que se obtiene (liking). En su teoría Robinson y Berridge, explican los circuitos cerebrales que están implicados en dicho proceso (NAC, amígdala y cortex prefrontal) que se hipersensibilizarían por el consumo continuado de la droga.

Según la teoría de Wise y Bozarth, los individuos consumen las sustancias adictivas por el placer de su consumo (refuerzo positivo) y en cambio, en la teoría de la sensibilización, los autores, explican que en las primeras etapas del consumo, es cierto que lo que predomina es el placer del consumo, sin embargo, este placer no explica el uso continuado de la sustancia ya que disminuye con la tolerancia; por lo que para Robinson y Berridge, cuando se consolida la adicción lo que domina realmente, en los sujetos es la necesidad y la urgencia por consumir, debido a la sensibilización a la droga o a los estímulos que la recuerdan. Así, es posible explicar que las drogas se deseen más, aunque produzcan mucho menos placer, gracias a la teoría de  Robinson y Berridge y como ellos mismos explican “una vez existe, el deseo sensibilizado puede forzar la búsqueda de la droga, tenga o no tenga el adicto cualquier síntoma de abstinencia”.

Para Robinson y Berridge el consumo de droga se independiza del placer (liking) y depende del wanting y craving patológico y para estos autores, la sensibilización neuroquímica aumenta de forma exclusiva la búsqueda de la droga (wanting), y sugiere que la sensibilización es el gran paso fundamental hacia la adicción y también hacia la recaída.

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